11th Marzo 2010 | Flora, Medio Rural

Ayer os hablaba sobre el ombligo de Venus, pero en las paredes que cercan las fincas y casas de los pueblos también podemos encontrar otras curiosidades, como por ejemplo esta amalgama formada por la madera de un castaño y la roca de un murete bastante naturalizado.
A priori, su vista nos puede resultar curiosa, pero todo lo que observamos en la naturaleza puede contarnos una historia que quizás a priori nos pase desapercibida…
Los castaños son árboles de crecimiento rápido muy abundantes por el noroeste peninsular. Sobre la procedencia de este árbol se ha discutido bastante en los últimos tiempos aunque al final parece que se ha llegado a la conclusión de que se trata de una especie autóctona de la cual existen registros fósiles en la Península. Sin embargo, su gran extensión y abundancia por esta zona del noroeste parece estar más relacionada con causas antrópicas. Estas tierras hace siglos fueron profusamente explotadas por los romanos que sacaban de ellas oro. De este tipo de minería quedan múltiples vestigios, el ejemplo más representativo son Las Médulas en el Bierzo leonés. Para el trabajo en las minas, los romanos requerían de ingentes cantidades de esclavos que sacaban el oro de la tierra y que por supuesto necesitaban alimentarse. Su dieta se componía fundamentalmente de castañas, un alimento energético y relativamente fácil de obtener. Por ello los romanos expandieron notablemente el castaño en toda esta área pues de ellos se obtenía la principal fuente de alimentación de sus esclavos, el motor para la obtención de su codiciado oro…
Las raíces del castaño, se clavan en la roca, penetrando por los recovecos que conforman las diferentes piedras que componen la pared para formar parte de ella. Aunque bien mirado parezca un árbol muy viejo, quizás no lo sea tanto, arrugado y retorcido como está parece mirarnos con su cara de madera.

10th Marzo 2010 | Flora
Muchos son los sugerentes nombres con los que se designa a algún elemento de la naturaleza, pero quizás uno de los que más me llamen la atención sea el ombligo de Venus (Umbilicus pedulinus).

El ombligo de Venus es el nombre común de esta plantita crasa de hojas carnosas que crece preferentemente en verticales paredes rocosas. Medios inhóspitos para el establecimiento de la vegetación donde sólo sobreviven las especies de flora más adaptadas a la falta de agua, suelo y nutrientes. Por eso a menudo se utiliza el ombligo de Venus para decorar algunas paredes de cercados y casas que adquieren un vistoso y bonito aspecto.
Pero volvamos a su nombre. Lo de ombligo es fácil de deducir, al fin y al cabo la forma de sus engrosadas hojitas circulares y la pequeña cubeta que forma el peciolo en su centro vistas por el haz, recuerdan a un ombligo. Pero… ¿y lo de Venus?
Leyendo acerca de sus atribuciones he encontrado que algunos antiguos médicos griegos la empleaban con sus pacientes por sus diferentes propiedades, de hecho Hipócrates la recomendaba para procrear varones.
Pero, aunque su utilidad procreadora de hombres quizás pueda explicar lo del nombre de Venus no me ha convencido mucho como propiedad curativa, así que os citaré algunas que se me antojan más lógicas:
El ombligo de Venus era principalmente empleado en infusión como diurético y externamente como potente cicatrizante tanto de heridas como de almorranas…
Aunque esto último puede que no suene tan poético.
9th Marzo 2010 | Biología, Ecosistemas, Impactos, Mar

Hace tiempo que ya están aquí y han venido para quedarse. El siguiente ejemplo ilustra un fenómeno general que por desgracia no sólo afecta al medio marino y que tiene una serie de repercusiones negativas para el medio ambiente e incluso para la propia actividad económica. Entre las causas de este fenómeno está sin duda la globalización provocada por el ser humano que ha favorecido el transporte y la dispersión de ciertas especies fuera de su rango natural de distribución (tanto de manera deliberada como accidental) algunas veces con efectos muy perjudiciales en las comunidades receptoras.
Las especies alóctonas invasoras son aquellas especies no nativas que, independientemente del hábitat que ocupan, tienen éxito en la zona geográfica donde se han introducido ya que son capaces de generar poblaciones autoperdurables y de aumentar sus rangos de distribución sin requerir que el hombre aporte directa o indirectamente diásporas a sus poblaciones aunque puedan beneficiarse de determinadas actividades antrópicas. Evidentemente el potencial invasor de una especie dependerá de las particularidades de su biología. En general las especies de crecimiento rápido capaces de reproducirse por mecanismos vegetativos que toleren bien las condiciones ambientales del lugar receptor son buenas candidatas especialmente al verse libres de sus parásitos, competidores o depredadores naturales.
Tal es el caso de la especie de alga que os presento hoy Sargassum muticum que procedente de Japón fue introducida por los cultivos de moluscos y también por el agua de las sentinas de los barcos. Un solo fragmento de este alga sirve para regenerar el talo completo.
La foto de la izquierda ilustra cual es el estado natural de una cubeta del intermareal cantábrico donde es fácil localizar hasta 6 especies distintas de algas. El sargazo prolifera extraordinariamente en estas cubetas donde gracias a sus vesículas gaseosas flota en la superficie bloqueando toda entrada de luz. Como su crecimiento vegetativo es muy rápido y carece de depredadores con el tiempo elimina a la mayor parte de las macroalgas residentes dando como resultado un empobrecimiento de nuestras comunidades litorales (imagen de la derecha).
Todos los intentos hechos hasta el momento por combatirla han fracasado.
Por el Sr. Potarro
8th Marzo 2010 | Actualidad, La Filmo-Biblioteca
ASCEL (Asociación para la Conservación y el Estudio del Lobo Ibérico) acaba de publicar su libro Los lobos de la Península Ibérica. Propuestas para el diagnóstico de sus poblaciones.
En él se realiza una síntesis sobre el estado actual de las poblaciones de lobo en nuestro territorio y se recogen una serie de propuestas metodológicas con el fin de establecer un diagnóstico preciso sobre el estado actual de la especie de cara a su conservación a largo plazo.
Sin duda un libro necesario para todos aquellos interesados en la especie pero más si cabe para gestores y políticos, (no estaría mal que le echaran un ojo).
En la página web de ASCEL se puede pedir por un módico precio un ejemplar de este libro.
6th Marzo 2010 | Denuncias, Mar, Opinión

En este caso es Xixón, pero por desgracia esta nueva “especie” no creo que sea endémica en exclusiva de este puerto.
El otro día aproveché el sol, bastante escaso en estos días de invierno, para dar una vuelta con el perro. Por casualidad, me asomé a la barandilla del puerto justo cuando la marea estaba más baja de lo habitual por tratarse de una marea viva . Y es ahí cuando observo lo que se puede apreciar en la foto (perdón por la calidad, pero está sacada con el móvil que era lo único que tenía a mano).
Esa nueva especie, que he pensado en llamar “Vidrius nocturnis“, ocupaba elfangal de unos trencientos metros de largo que quedaba descubierto pegado al paseo del puerto. Como se ve está lleno de vasos de cristal provenientes, sin muchas dudas, de todos los bares de copas que se sitúan a lo largo del paseo. Sin duda, el vidrio no es lo más problemático que el ser humano puede arrojar al mar (y que arrojamos), pero resulta bastante penoso que estando de fiesta y “pasandonoslo bien” no tengamos mejor ocurrencia que tirar el vaso vacío (o lleno) al agua por hacer la gracia.
Visto esto, resultan de lo más necesarias iniciativas como estas:
En la primera puedes apuntarte a la limpieza de alguna playa en un fin de semana de marzo o organizar tu propia limpieza.
Y en la segunda, si no tienes tiempo de limpiar, puedes firmar para que se consideren los macrodesechos como polución entre los que está el vidrio y otros peores como plásticos, colillas…
Por el Sr. N