8th Febrero 2010 | Agua, Biología, Denuncias, Impactos

Un hecho aparentemente sin la menor importancia ocurre a menudo en cualquier laguna, charca o humedal (a veces incluso hasta en pantanos de abastecimiento de aguas). De manera deliberada o fortuita hemos comenzado a verter en sus aguas desechos fecales sin tratamiento previo (sí, eso aún existe en pleno siglo XXI), residuos industriales o simplemente, arrastrados por la escorrentía, purines procedentes de la mala gestión de las explotaciones ganaderas. La cosa pinta mal cuando la masa de agua no tiene comunicación exterior o como en el caso de ciertos humedales, esta se ve interrumpida por un dique, compuerta o malecón impidiendo al agua de mar retornar con la pleamar. Al efecto importante de reducción de la salinidad tenemos que añadir otro quizá aún más perjudicial: el enriquecimiento de las aguas en nutrientes orgánicos o inorgánicos (principalmente nitrógeno y fósforo) conocido como eutrofización (del griego eutrophos, bien nutrido).
Bajo estas condiciones florecen y prosperan un buen número de organismos, fundamentalmente algas verdes (tanto macroscópicas como microscópicas: fitoplancton) que denominamos oportunistas. En condiciones normales (oligotróficas) estos juegan un pequeño papel en el sistema, pero bajo superabundancia de recursos estos organismos son capaces de movilizarlos y reproducirse a velocidades muy superiores al resto. Como resultado, el fitoplancton se concentra en la capa superficial. Las antiguas aguas claras de tonalidad azulada o turquesa se vuelven oscuras y verdes. La turbidez del agua reduce la penetración de la luz, restringiendo la actividad biológica a una delgada capa de agua superficial. Los macrófitos sumergidos privados de la cantidad de luz necesaria comienzan a morir. Sus restos junto con nuestros generosos aportes de sedimentos y desechos orgánicos se acumulan en el fondo. Las bacterias descomponedoras de esta materia orgánica comienzan a actuar consumiendo el oxígeno del sedimento y las aguas profundas hasta el punto que todos los organismos bentónicos que necesitan oxígeno para respirar en esta zona desaparecen. Muchas especies de peces, que ya no tienen que comer, se mueren. Y por fin, después de algún tiempo, podemos disfrutar de una charca maloliente donde ir con los niños a dar de comer pan a los patos.
5th Febrero 2010 | Mar

La pesca de bajura, es la desarrollada por pequeñas embarcaciones en aguas litorales, próximas a la costa. Mediante distintos tipos de artes y aparejos realizan sus capturas que son subastadas ese mismo día en la lonja del puerto. Una subasta realizada a la baja, lo que significa que el precio del pescado comienza en un valor y va cayendo en picado hasta que algún comprador puja por ese lote.
Después el pescado fresco parece evaporarse, los precios, a veces irrisorios por los que los intermediarios compran los lotes en la lonja se incrementan desorbitadamente al llegar al consumidor en un estado bastante menos aparente…
El precio por el que los marineros venden el pescado es una de las grandes quejas de este sector, que se enfrenta a multitud de dificultades y a una escasa rentabilidad. Un sector que ha estado acostumbrado, como en muchas ocasiones en el sector primario, a vivir fuertemente subvencionado.
El futuro, aunque no parece ser demasiado alentador, ante el bajo relevo generacional, la escasa rentabilidad y la dureza del trabajo, debería encaminarse hacia una explotación pesquera más sostenible y cuidadosa con el mar. Sin embargo no es fácil encontrar la fórmula para que nuestros puertos pesqueros sigan teniendo esta imagen.

4th Febrero 2010 | Medio Rural

Muchos son los símbolos celtas que decoran las casas, hórreos y paneras o aperos de labranza de gran parte del norte de España. Los más habituales son los trisqueles, tetratrisqueles o como en este caso, la flor del agua.
Estos símbolos heredados de nuestros antepasados celtas, imprimen con sus formas, en piedra, madera o cuero, un halo de magia. Aunque su verdadero significado se pierda con las antiguas civilizaciones se cree que representan símbolos solares de buena suerte y protección que imploran la llegada de una buena cosecha.
En el caso de la flor del agua, muchos son los ritos a los que acompaña en la noche de San Juan, el solsticio de verano, la noche más corta del año que cada año se viste de hogueras y ritos paganos que celebran la llegada del buen tiempo y de la estación de la abundancia. En zonas como Asturias sigue siendo habitual que al despuntar el alba tras esta noche se recoja el rocío, también llamado la flor del agua, al que se le atribuyen propiedades curativas y mágicas.
3rd Febrero 2010 | Flora, Fotolog

2nd Febrero 2010 | Estuarios, Fauna, Mar

Belone belone posee un curioso y alargado aspecto; sus mandíbulas estrechas y alargadas, la superior más corta que la inferior, hacen que este pez reciba el nombre común de aguja.
El pez aguja se distribuye por buena parte del Atlántico y del Mediterráneo aunque existen varias subespecies. Es de hábitos gregarios y tras la freza (mayo- junio) se acerca a la costa donde principalmente los ejemplares jóvenes pueden permanecer hasta principios de otoño a menudo muy cerca de la superficie y penetrando en las tranquilas aguas de los estuarios.
Es un pez con grandes dotes para nadar y a menudo escapa de sus depredadores, atunes y delfines, pegando grandes saltos fuera del agua. Él por su parte, se alimenta principalmente de clupeidos como las sardinas (Sardina pilchardus) y las anchoas (Engraulis encrasicholus).
Aunque es una especie comestible de un sabor parecido a la caballa (Scomber scombrus) el tinte verde que desprende su esqueleto hace que no sea muy apreciada gastronómicamente, aunque aún así, a menudo son presa de alguna que otra caña.