Como se lo diga a mi primo…

Viendo a estos dos gatetes cainejos, o lo que es lo mismo, habitantes de Caín, no pude remediar acordarme del aquel anuncio de Zumosol de cuando algunos éramos pequeños y es que, los designios de la asociación cerebral son inescrutables.

Eso es un primo y no el de Rajoy.

¡Ya vienen los dromedarios!

Esta será sin duda una noche especial, la noche en la que se juzgarán nuestros actos de todo el año y cuyo veredicto conoceremos a la mañana siguiente, bien en forma de carbón o de regalo.

Pero para que carbón y regalos lleguen a su debido tiempo, los Reyes Magos han de poner en marcha un complejo dispositivo, que entre otros muchos, reunirá a unos cuantos dromedarios (Camelus dromedarius), o como algunos se empeñan erróneamente en llamar, camellos (Camelus bactrianus).

Y es que camellos y dromedarios son bastante parecidos, pero tampoco es para pasarse.

Los dromedarios son menos robustos, tan sólo tienen una joroba y presentan un pelaje, por lo general, más corto, además, al igual que nuestros queridos Reyes Magos provienen de Oriente, más concretamente de la Península Arábiga, aunque después han sido introducidos en variopintos lugares del mundo desde Australia a las Islas Canarias. Por su parte, el camello procede de Asia, es más pequeño, presenta dos jorobas y tiene una pinta algo más rustica.

En lo que si se parecen camellos y dromedarios, es en su titánico aguante y perfecta aclimatación a los ambientes extremos, logrando soportar tremendas variaciones de temperatura desde más de 60ºC hasta los gélidos grados negativos. Además, son capaces de sobrevivir a largos periodos de hambruna y sequía gracias a la grasa acumulada en su, o sus jorobas, y de recorrer a diario largas distancias soportando enormes cargamentos. Siendo un transporte tan barato, no es de extrañar que los Reyes Magos los hayan elegido, a mi ganas me dan de cambiar el coche o el abono transporte por un buen dromedario…

Pero bueno, si a ti lo que verdaderamente te interesa son los regalos pero después de todo, piensas que tu comportamiento este año no ha sido muy ejemplar que digamos, siempre puedes intentar sobornar a nuestras majestades y dromedarios, siendo España seguro que ninguno se sorprende. Para ello, lo mejor es que, junto a tus zapatos, dejes unas cuantas zanahorias y unas copillas de licor, también puedes probar suerte con polvorones y otros dulces navideños…

Y lo dicho: ¡sed buenos qué vienen los dromedarios!