Posts archivados en la categoria Mortalidad de Fauna
9th Junio 2010 | Actualidad, Denuncias, Fauna, Impactos, Mamíferos, Montaña, Mortalidad de Fauna, Opinión

Con el titular El bisonte regresa a la Cordillera se publicaba ayer una noticia en La Nueva España, el periódico de prensa regional más vendido en Asturias.
En ella se hablaba sobre el programa de cría en cautividad de bisontes europeos (Bison bonasus) en el municipio palentino de San Cebrián de Mudá aledaño al Parque Natural de Fuentes Carrionas. El bisonte es una especie de bóvido en serio peligro de extinción por lo que suele ser objeto de diversos programas de cría en cautividad. En este caso, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de San Cebrián han cedido un perímetro de 20 ha de pastizales y robledal para el proyecto promovido por la Asociación para la Conservación del Bisonte Europeo en España.
Sin embargo la noticia, pronto comienza a tomar un cariz estrambótico. En un momento dice que “de momento no está previsto que vivan en libertad”. Y yo me pregunto ¿en serio se estarán planteando algo así? Poco después se descubre el pastel. Según cuenta la noticia “en otros lugares de Europa los núcleos de cría y manadas en libertad controlada dejan grandes beneficios en los municipios que las acogen. Uno de los centros que hay en Alemania atrae a unos 100.000 visitantes cada año”. Y entonces llega el colofón con la grandiosa frase “Asturias, con más de 300.000 hectáreas forestales desaprovechadas, podría ser una buena candidata a acoger manadas de bisontes”.
Todo esto de los programas de cría en cautividad de las especies amenazadas es muy bonito y nuestros políticos siempre quedan muy bien. Pero realmente ¿alguien se ha planteado el sentido de introducir bisontes en la Cordillera?. Desaparecieron de aquí hace más de 1000 años y aunque sea una pena no creo que quede ya sitio para ellos, al menos no en libertad. Me parece muy bien que se realicen estos programas para evitar que se extingan y para tener un mayor conocimiento sobre su biología pero ¿realmente se hacen para esto?, nada más empezar el proyecto ya se habla de intereses turísticos y cinegéticos, de negocio.
Mientras, ¿qué pasa con el oso? Es más ¿qué pasa con toda la fauna salvaje de la Cordillera? ¿Qué pasa con la conservación de la Cantábrica? Desde 2001, al menos seis osos han sido exterminados en la Montaña Palentina, el mismo lugar donde tiene lugar este proyecto. Y por todos es más que sabido los despropósitos que se realizan en esta zona en relación a la conservación del oso pardo, batidas cinegéticas de jabalí en áreas críticas sabiendo que existen ejemplares de oso por la zona, osos decapitados, envenenados o tiroteados que aparecen muertos cada año sin que nunca haya ni un responsable. Batidas de lobo que están aniquilando a esta especie, el urogallo extinto, pistas de esquí en las áreas más sensibles de la Cordillera que se aprueban por decretazo, por que sí aunque haya que cambiar las leyes.
¿Hacia dónde vamos?
Está claro que a este paso pronto la Cordillera Cantábrica dejará de ser lo que es, pasando a convertirse en una especie de gran parque temático, en un circo donde bisontes y bisontas hagan piruetas mientras lobos, osos y urogallos desaparecen, pero podemos estar tranquilos porque dentro de 1000 años quizás a algún iluminado se le ocurra reintroducirlos con fines comerciales.
Mientras la gente parece acoger la noticia de la bisontada con alegría y en los comentarios de periódicos como El País comentan ohhh que proyecto tan bonito. Con tan poco espíritu crítico de la sociedad, la poquísima cultura ambiental de la población en general y la calaña política de hoy en día, el futuro de la Cordillera se vislumbra a la perfección y a los que por suerte o por desgracia estamos un poco metidos en este mundillo, sin duda nos tocará reconvertirnos para aprender a domar leones.
28th Agosto 2009 | Biología, Fauna, Mamíferos, Montaña, Mortalidad de Fauna

El rebeco (Rupicapra pyrenaica) es un ungulado artiodáctilo que se distribuye por las grandes montañas de la Península Ibérica, los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. Sin embargo, entre las poblaciones de ambos sistemas montañosos existen algunas diferencias por las que se han establecido dos subespecies diferentes, Rupicapra pyrenaica pyrenaica y Rupicapra pyrenaica parva que ocuparían respectivamente los escarpados riscos de los Pirineos y la Cantábrica.
Pero ante todo los rebecos son los reyes de la altura, pues nadie se mueve mejor por las altas cumbres, ni domina con tanta agilidad el movimiento en las enormes pendientes que anuncian el vacío.
La imagen corresponde a rebecos cantábricos, la subespecie más pequeña y de un color más claro. En el mes de agosto es sencillo divisar hembras de rebeco con sus crías, una vez llegada la edad adulta los rebecos son longevos, sin embargo en el primer año de vida las crías son muy vulnerables y presentan altas tasas de mortalidad.
Entre las principales enfermedades que diezman sus poblaciones se encuentran la sarna sarcóptica y la queratoconjuntivitis infecciosa. Ambas epidemias condicionan las dinámicas poblacionales de la especie. La primera ha tenido una gran incidencia en algunos sectores de la Cordillera Cantábrica y la segunda afecta a los rebecos del Pirineo que con el avance de la enfermedad se quedan ciegos y por lo tanto desvalidos en la alta montaña.

Sin embargo, ambos sistemas montañosos disfrutan de unas nutridas poblaciones que hacen que el avistamiento de rebecos sea muy sencillo. Así se nos permite echar un vistazo a la agilidad extrema y a los movimientos imposibles de los rebecos, que se mueven seguros y distantes, al borde del precipicio.
13th Julio 2009 | Agua, Biología, Denuncias, Estuarios, Fauna, Mar, Mortalidad de Fauna, Opinión

La anguila (Aguilla angilla) es una especie de pez migrador, la única especie catádroma (nace en el mar, se desarrolla en el río y regresa al mar para reproducirse) que habita en la Península Ibérica.
Posee una curiosa morfología de aspecto serpentiforme y están protegidas por una sustancia mucilaginosa lo que las convierte en un pez sumamente escurridizo. La anguila, es un pez muy resistente, capaz de soportar bastante tiempo fuera del agua y que incluso es capaz de reptar por tierra para alcanzar de nuevo el cauce.
Se distribuye por el Atlántico Norte, reproduciéndose a finales de invierno a grandes profundidades en el Mar de los Sargazos, el único mar que está definido en ausencia de cosas, tan sólo se encuentran en él las islas Bahamas. Este mar se caracteriza por la ausencia de vientos y una gran abundancia de placton y algas, entre ellas los sargazos, un alga que forman grandes marañas.
Las larvas permanecerán a grandes profundidades por un periodo de 1 o 2 años llegando a las costas europeas tras ser arrastradas por la Corriente del Golfo. Los juveniles o angulas ascenderán por nuestros ríos principalmente en invierno, momento en el que son buscadas por los pescadores profusamente ante el gran precio que alcanza en los mercados, en definitiva, algo que también es síntoma de su gran escasez.
Actualmente, la anguila sufre una dramática caída de sus poblaciones en Europa, aunque sin embargo se siguen esquilmando a los exiguos juveniles que arriban a nuestros ríos para que unos pocos, aquellos que puedan pagarlos, disfruten de una delicatesen cuyo precio va mucho más allá del monetario… puesto que sus implicaciones no pueden ser de mayor despilfarro: la desaparición de una especie.
9th Julio 2009 | Biología, Etología, Fauna, Invertebrados, Mar, Mortalidad de Fauna

Hace unos días realizando muestreos de peces en estuarios atrapamos en nuestras redes dos sepias (Sepia officinalis) que probablemente se sintieron atraídas por nuestras capturas o quizás simplemente cayeron en la trampa.
Las sepias son moluscos cefalópodos realmente interesantes, capaces de cambiar su coloración para mimetizarse con el ambiente ante un depredador o en la época del celo. Entre las múltiples curiosidades de su etología destacan los distintos comportamientos con los que procuran evitar ser depredadas, ya que en función de la especie que pretenda atacarla la sepia tendrá una respuesta diferente, algo que no se ha constatado en otras especies de molusco.
A finales de primavera las sepias ascienden por los estuarios para desovar, lo cual explica su presencia en nuestras redes. Si tienen tinta suficiente, las sepias inyectan a sus puestas esta sustancia para colorearlas con una tonalidad oscura que las hace más cripticas y menos expuestas a la mirada de posibles depredadores.
De las dos sepias tan sólo una sobrevivió, la otra la hayamos ya muerta cuando fuimos a revisar las redes, quizás debido al estrés. La superviviente parecía estar bastante cabreada y a la menor oportunidad no dudó en darnos una buena ducha con su sifón, después la liberamos y se sumergió hacia los fondos de zostera donde seguramente se escondería un rato después del susto.