La carqueixa

La carqueixa es una planta arbustiva familia de las fabáceas que se distribuye por el occidente de la Península Ibérica en suelos silíceos, normalmente degradados por el fuego, ya que se trata de una especie muy pirófita que según dicen es capaz de arder incluso bajo la nieve sin llegar a apagarse, aunque luego rebrota sin problema tras los incendios.

En las provincias de Zamora, Galicia, León y Asturias, esta planta se ha empleado con diversos usos medicinales: contra la tos, el reúma, o como diurética, también para encender el fuego e incluso por su aspereza para fregar los platos.

Además también forma parte del refranero popular como en este un bonito refrán leonés que dice:

Carqueixa brotada,
loba preñada.
Carqueixa florida,
loba parida.

El canto del verdecillo y el ruido urbano

El verdecillo (Serinus serinus) es un pequeño pájaro de la familia de los fringílidos, al igual que pinzones, lúganos, verderones, jilgueros o canarios, entre otros cuantos.

Típicamente se le asocia a bosques, jardines o zonas arboladas, sin embargo, el verdecillo es un ave muy común en las ciudades y no es nada extraño escuchar su vivaracho canto, agudo, un tanto estridente y sumamente rápido, en muchas calles urbanas.

El verdecillo, como muchos otros paseriformes, se ha adaptado a la urbe, aunque para ello ha tenido que hinchar pecho y cantar más y más alto.

Este pájaro, canta para proteger su territorio de otros verdecillos intrusos y por supuesto para atraer a las hembras. En la ciudad el ruido compite con él, sin embargo, según algunos estudios científicos este pajarito es capaz de dedicar gran parte de su tiempo a cantar (60% ) hasta niveles de ruido de 70 decibelios, por encima de estos niveles de contaminación acústica al verdecillo ya no le merece la pena explayarse en el canto.

Otra curiosidad es que el verdecillo urbano parece ser capaz de distinguir en que día de la semana se encuentra y los fines de semana, con menos ruido por la disminución de los quehaceres humanos, disminuyen su canto ya que no necesitan luchar con tanto ruido.

Las ciudades invisibles

El mismo Ítalo Calvino decía de su libro Las Ciudades Invisibles, que “creía haber escrito algo como un último poema a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades

Del diálogo delirante entre un viajero imaginario: Marco Polo; y el emperador de los tártaros: Kublai Kan; nacen hermosos relatos de extrañas y enigmáticas ciudades, absurdas, hermosas, inquietantes; en definitiva, imposibles.

Pero quizás, de todos sus diálogos, el más hermoso entre el viajero y el melancólico emperador Gran Kan sea el último, sobre todo las palabras finales de Marco Polo que cierran el libro, dándole un carácter tan transcendental como sublime:

El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio

Ítalo Calvino

Semana Europea de la Movilidad: Carriles Voladores y Frikadas a Dos Ruedas

Nos encontramos en plena Semana Europea de la Movilidad, que cada año se celebra del 16 al 22 de septiembre, y por ello hoy volvemos a hablar de bicicletas, aunque en esta ocasión, os contaré alguno de los más interesantes proyectos que se desarrollan o se pretenden desarrollar por diversas ciudades del mundo.

La Semana de la Movilidad pretende concienciar a la población de los efectos perniciosos del uso continuo del coche y nos propone alternativas más saludables y verdes para desplazarnos por la ciudad, algo difícil estos días por Madrid a causa de la huelga de transporte que ayer nos hizo sufrir a más de uno infernales atascos en los accesos a la ciudad.

El día 22 de este mismo mes, clausurando la Semana de la Movilidad, se celebra el Día Mundial Sin Vehículos. Sin duda un buen día para coger la bicicleta.

Por eso, hoy os quería mostrar una iniciativa bien bonita que se está pensando implantar en Londres y que sin duda mejoraría enormemente la movilidad en bicicleta. El Sky Cicle, algo así como el carril cielo, un nombre muy acertado pues pretende crear carriles bicis elevados y separados del tráfico, aprovechando infraestructuras ya existentes en el extrarradio de los antiguos ferrocarriles elevados de la época victoriana y creando otros nuevos. Aún no está claro si estos carriles serán entubados, si lo fueran el viento de cola favorecería enormemente a los ciclistas reduciendo la resistencia con el aire y mejorando el rendimiento. A continuación tenéis el vídeo de este interesante proyecto, que supongo se estará valorando en cuanto a viabilidad, pero que sería enormemente bonito ver desarrollado.

Otra iniciativa, esta vez bastante más friki es la de Tokio, una ciudad con un tráfico infernal que no impide que sus habitantes cojan la bicicleta, sino más bien, que casi hace que la prefieran al coche. En esta ocasión la idea es completar distintas rutas a lo largo y ancho de la ciudad, con la peculiaridad de que estas rutas tienen forma de distintos animales gigantescos. La iniciativa se conoce como Tokyo Zoo Project y viene siendo desarrollada desde 2010 por la Agencia Frontage. Actualmente hay diseñadas 15 rutas que proponen nuevas alternativas para comunicar distintas zonas de la ciudad y que en total cubren más de 600 km, pero la idea es que, en el futuro cualquiera pueda diseñar una ruta en forma de animal y colgarla a través de las redes sociales. Tan original ha resultado esta idea, que el Tokyo Zoo Project ganó el premio Mejor función de diseño visual en la 16º edición de los premios Webby que presenta cada año la International Academy of Digital Arts and Sciences.

TOKYO ZOO PROJECT from TOKYO ZOO PROJECT on Vimeo.

Está claro que la imaginación, la tecnología y las ganas del personal pueden hacer de la bici una de las formas más excitantes y divertidas de desplazarnos.

Alternativas para una movilidad más sostenible

En lo básico poco han cambiado las bicicletas, al menos en cuanto a configuración se refiere, desde el primer boceto que realizó Leonardo Da Vinci en torno a 1490. Las dos ruedas, el manillar, el sillín, etc siguen en su sitio, aunque actualmente la tecnología y la innovación hayan dado lugar a verdaderas joyas de dos ruedas, más ergonómicas, ligeras y veloces.

Aunque existen indicios de este invento en antiguas civilizaciones de China, Egipto e India, es el alemán Karl Drais el considerado auténtico padre de la bicicleta. Quizás por el 1817 aquel velocípedo de dos ruedas fuera aún demasiado rústico y tan sólo pueda considerarse como el precursor de la bici moderna, es posible que su inventor no llegará a imaginarse la gran variedad de bicicletas existentes en la actualidad ni todos los adeptos que tiene el invento en cuestión.

Este pasado fin de semana tuvo lugar la Festibike, una feria de bicicletas que se celebra cada año y que reúne las últimas tendencias y todo lo necesario para practicar el ciclismo en sus múltiples versiones, bicis de carretera, montaña, descenso, tándem, freestyle e incluso eléctricas, además de accesorios e indumentaria de todo tipo. Fue una buena ocasión para darse una vuelta y ponerse los dientes largos con algunos modelos irresistibles pero por desgracia no asequibles para todos los bolsillos.

Por el momento, yo seguiré con mi bici de montaña, a la que poco a poco voy añadiendo pequeñas mejoras. Sin embargo, en la feria no perdí la ocasión de probar algo nuevo y que ya llevaba tiempo interesándome, la bici eléctrica. Todo un invento, con una autonomía de entre 50 y 100 kilómetros dependiendo del terreno, el peso del ciclista o la potencia que necesitemos para pedalear, me parece una de las mejores alternativas actuales para trayectos cortos y medios por la ciudad. Alguno de los modelos son totalmente plegables y aunque pesen un poco, alrededor de 17 kg, se pueden meter sin problema en autobuses, trenes o metros sin limitación de horarios, pues la bici queda tan plegada que puede introducirse en una bolsa. La batería de ión lítio puede cargarse en un enchufe normal, en casa o en la oficina y en unas cuatro horas, si está completamente descargada, volveremos a tener el 100% de autonomía.

Puede que eso de llevar asistencia al pedaleo suene peor que el dopaje, pero lo cierto es que la bici eléctrica se plantea como una de las alternativas más viables para olvidarse del coche y conseguir que nuestros desplazamientos sean más sostenibles, verdes y saludables.

El precio de este tipo de bicis ronda los 1000 euros, 1500 si es plegable, y aunque no son especialmente baratas, si las elegimos como nuestro principal medio de transporte seguramente las amortizaremos enseguida y más según está actualmente el precio de los carburantes, eso sin contar con los gastos de mantenimientos del coche. No obstante, a la factura de más de 1000 euros de la bici, tendremos que sumarle la luz consumida para recargar las baterías.

Desde luego, lo más ecológico sería ir andando o en bicicleta normal, ya que la electricidad también proviene en parte de combustibles fósiles como el carbón, pero aún así es una de las alternativas más barata y más aconsejable para desplazarnos de forma más sostenible. El coche eléctrico aún es demasiado caro para las prestaciones que nos brinda, pero la bici eléctrica, es como para pensárselo.