Urogallo cantábrico: destellos de otra época

Aquí os dejo un vídeo que hemos rescatado hace tan sólo unos días. Es un vídeo que grabó durante sus estudios el profesor de la Universidad de León, Vicente Ena, hace unos 30 años.

En está época el urogallo cantábrico aún vivía su época de esplendor, momentos dorados de una especie que actualmente se encuentra al borde de la extinción.

La gran mayoría de los cantaderos que aparecen en este vídeo inédito, en alguno de ellos llegaron a cantar 20 machos, se encontraban en Picos de Europa y actualmente están desocupados. Además, las cifras de población actual de urogallo en la montaña oriental leonesa y asturiana son ridículas.

Por ello, consideramos que este documental es una joya digna de ver, que nos muestra un espectáculo único a todos los amantes de esta formidable especie que por desgracia ya no podemos observar en su apogeo.

El viaje de la monarca

Las mariposas monarca (Danaus plexippus) son archiconocidas por sus increíbles y épicas migraciones en las que recorren distancias de miles de kilómetros. En concreto este lepidóptero de unos 9 cm es capaz de recorrer los 5000 km que separan sus áreas de nacimiento en norteamérica de las de invernada en México.

Pero incluso estas distancias pueden verse duplicadas si los vientos favorables empujan a las monarcas, siendo uno de los pocos insectos capaz de realizar travesías transatlánticas. Determinados años, algunas mariposas monarca alcanzan la Península y por lo que parece han llegado a establecer una pequeña población en el suroeste español en los Parques Naturales del Estrecho y los Alcornocales en Cádiz. El tiempo cálido y la presencia de distintas plantas introducidas a lo largo de diversos siglos y que necesitan para alimentarse y sobrevivir, parecen haber obrado lo increíble.

Migrar o no migrar: esa es la cuestión

Muchas especies de aves son migratorias, quizás algunas de ellas estén ahora pasando sobre nuestras cabezas, camino de sus territorios de invernada. Este es un fenómeno global, de grandes dimensiones, que pone en movimiento cada año a más de 50 000 millones de individuos. También es un fenómeno diferencial, pues no todas las especies migran las mismas distancias e incluso, en una misma especie, estas pueden variar en función de sexo y edad.

La migración, se produce con una gran precisión y exactitud, gracias a la extraordinaria orientación de las aves que emplean distintos y complejos mecanismos para guiarse: usan la posición solar, la de las estrellas y el magnetismo terrestre y además, son capaces de calibrar todas estas herramientas para alcanzar su meta.

Las aves migran porque ello les proporciona más beneficios que costes. Llegar a territorios más norteños en época de cría, significará para ellas gran cantidad de alimento en poco tiempo, con escasa competencia y menor depredación y parasitismo. Aunque por otro lado, también implicará una gran preparación y la amenaza constante de verse atrapado por la llegada del mal tiempo.

Por otro lado, el comportamiento migratorio puede cambiar rápidamente en respuesta a variaciones en el ambiente. Un buen ejemplo de ello, son las cigüeñas (Ciconia ciconia) que en la actualidad nos acompañan durante todo el año, dejando atrás el comportamiento migratorio que cada otoño, las movilizaba hasta llegar a África para pasar el invierno. Temperaturas más benignas, y mayor cantidad de alimentos disponibles en nuestros gigantescos basureros, parecen inclinar la balanza hacia una vida sedentaria para muchas de estas cigüeñas.

Si te interesa la migración y quieres ver como evoluciona a lo largo del año en algún área, o visualizar individuos radiomarcados, aquí tienes un par de enlaces interesantes:

-Migration Mapping Tool
-Movebank

¡Por fin! una Papilio machaon

Lleva mucho tiempo resistiéndose, he sido incapaz de encontrarla, e incluso la he confundido en alguna ocasión con Iphiclides podalarius a la que si he podido fotografiar con cierta frecuencia. Pero por fin he dado con ella, o quizás ella haya dado conmigo, eso aún no lo tengo claro. Pero esta vez no hay duda, se trata de una Papilio machaon en toda regla, perfecta y preciosa.

Subir a lo más alto de las cumbres conlleva cierto esfuerzo, pero desde luego, se ve más que recompensado si en la cima te encuentras con esta maravillosa mariposa dispuesta a ser fotografiada. Ayer ascendimos a Peñalara, que con sus 2428 metros es la cota más alta de Madrid. Es una cima sencilla de alcanzar, pero aún así, los desniveles siempre son cuesta arriba y más a pleno sol.

Justo en la cumbre, a más de 2400 metros estaba este bellísimo ejemplar de Papilio machaon, una de las mariposas más grandes y llamativas de Europa. Esta mariposa corresponde a la segunda y última generación del año, que vuela principalmente en el mes de agosto por lo que esta observación, quizás sea ya un poco tardía. Dentro de poco, los días serán ya demasiado fríos y cortos para ellas y habrá que esperar de nuevo a la primavera, para que con suerte, suceda el milagro de volver a encontrarla.

Desde luego es una mariposa escasa, difícil de observar, que se ve muy afectada por la actividad humana y por ello, aparece principalmente en ambientes bien conservados.

Entre los comportamientos más curiosos de esta mariposa, están las grandes aglomeraciones en las cimas de las montañas, desde pequeñas colinas a grandes cumbres, donde centenares o miles de ejemplares pueden llegar a congregarse recibiendo este fenómeno el nombre de “hilltopping”. Ayer en la cumbre de Peñalara sólo había un ejemplar y ya me emocioné contemplándolo, así que no me puedo ni imaginar lo extraordinario que tiene que ser observar una de estas enormes congregaciones.

Quién sabe, quizás haya suerte en la próxima cumbre…

Cetáceos del Estrecho: delfines y ballenas

De las 7 especies de mamíferos marinos (delfín común, delfín listado, delfín mular, calderón común, orca, rorcual común y cachalote) que podemos observar en aguas del Estrecho, el delfín listado (Delphinus coeruleoalba) es el más común y abundante.

Amigo de las aguas profundas es fácilmente observable tanto en pequeñas manadas, como en grandes grupos que pueden superar el centenar de ejemplares. A menudo se acompaña de otras especies, como el delfín común (Delphinus delphis), e incluso de grandes ballenas como los rorcuales (Balaenoptera physalus).

A finales de agosto, en una excursión en barco por aguas del Estrecho para observar orcas (Orcinus orca) pudimos contemplar cientos de delfines listados, en pequeños y grandes grupos a lo largo de toda la jornada. Aunque las orcas se nos resistieron y al final desgraciadamente no hicieron acto de presencia, si pudimos observar uno de estos grupos mixtos de delfines y ballenas. Un gran rorcual común (Balaenoptera physalus) de unos 20 metros y más de 50 toneladas era acompañado por varios delfines mulares en su travesía por aguas del Estrecho.