Un día de la biodiversidad… en el siglo XXI

Incluso Einstein lo dijo, “si desaparecen las abejas, el hombre también” sin embargo, en el día de la biodiversidad, en pleno siglo XXI aún tenemos que luchar con atentados ambientales tan flagrantes como la fumigación aérea de los eucaliptos de Galicia, que básicamente la ocupan por completo, con Flufenoxurón, una sustancia tóxica, nociva para la vida y el medio ambiente, bioacumulable y persistente, que en poco tiempo será de uso prohibido en España por la Unión Europea.

Parece que el sector papelero tiene ganas de darle salida al stock de esta sustancia antes de que sea prohibida y una plaga de gorgojos es la excusa ideal para fumigar de forma indiscriminada todo el territorio gallego, plagado de eucaliptos, unos eucaliptos que por otro lado son ya por si mismos un atentado ecológico y que han cambiado por completo la fisonomía del paisaje y los ecosistemas de Galicia.

Las abejas se verán irreversiblemente afectadas por estas macro-fumigaciones para acabar con el gorgojo del eucalipto ya que, el Flufenoxurón es un tóxico que ataca indiscriminadamente el sistema nervioso de los insectos, siendo responsable de la desaparición de colonias enteras de abejas y causando graves impactos en la fauna, flora y medio ambiente. Unos efectos que bien recuerdan a La Primavera Silenciosa de Rachel Carson en 1962 cuando EEUU fumigaba al completo sus campos con destructivo DDT.

En estos tiempos que corren, en los que nuestros gobiernos y dirigentes parecen que se dedican a cualquier cosa menos servir al pueblo al que se supone que representan en sus intereses, quizás no debería sorprendernos que los dirigentes gallegos permitan que se fumigue su región con una sustancia tóxica para salvar unas plantaciones que ya han dilapidado buena parte de la naturaleza gallega y que sirven de excusa para seguir cercenándola hasta que ya no quede nada. Mientras ASPAPEL (Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón) una especie de entidad sin ánimo de lucro y principal promotora de las fumigaciones parece querer salvar el mundo vendiendo reciclaje y sostenibilidad.

Firma contra las fumigaciones de Galicia

El viaje de la monarca

Las mariposas monarca (Danaus plexippus) son archiconocidas por sus increíbles y épicas migraciones en las que recorren distancias de miles de kilómetros. En concreto este lepidóptero de unos 9 cm es capaz de recorrer los 5000 km que separan sus áreas de nacimiento en norteamérica de las de invernada en México.

Pero incluso estas distancias pueden verse duplicadas si los vientos favorables empujan a las monarcas, siendo uno de los pocos insectos capaz de realizar travesías transatlánticas. Determinados años, algunas mariposas monarca alcanzan la Península y por lo que parece han llegado a establecer una pequeña población en el suroeste español en los Parques Naturales del Estrecho y los Alcornocales en Cádiz. El tiempo cálido y la presencia de distintas plantas introducidas a lo largo de diversos siglos y que necesitan para alimentarse y sobrevivir, parecen haber obrado lo increíble.

Dimorfismo extremo

Ayer os hablé del mayor tamaño de las hembras en las aves rapaces. Después, charlando sobre el tema, unos cuantos amigos me comentaron muy sabiamente que esto también ocurre en otros vertebrados como en los anfibios y que en el caso de los artrópodos es aún más evidente, como por ejemplo en las arañas, donde las hembras suelen ser de un tamaño mucho mayor que los machos, se me viene a la mente la viuda negra, que tras aparearse devora al macho para asegurarse la energía necesaria para una buena puesta.

Pero este pequeño debate me hizo recordar algo que me contaron en una ya lejana clase de zoología…

¿Qué ocurre en el caso más extremo? El número uno en el ranking es para un anélido marino, Bonellia viridis, considerado el ejemplo de mayor dimorfismo sexual en la naturaleza. La hembra, puede llegar a medir un metro, mientras que el macho tan sólo mide un par de milímetros, la mayor parte de ellos ocupados por los órganos reproductores, así que básicamente se le podría considerar como un saquito de esperma que además, vive parasitando a la hembra.

No me extraña que lo recordara, es un ejemplo tan llamativo que resulta muy difícil de olvidar…

Tiempo para las chicharras

Aunque ya estamos en otoño, el verano parece no estar dispuesto a abandonarnos, aún nos acompaña su calor, quizás demasiado sofocante para un mes de octubre. Seguramente las chicharras (Ephippiger ephippiger) estén contentas con esta prolongación del estío, que les da tregua para seguir correteando en los áridos terrenos por los que circulan.

El de la imagen es un macho, la hembra tiene un largo oviscapto que nada tiene que ver con un aguijón y que sirve exclusivamente para depositar los huevos. Aunque aún hace calor, poco a poco sus cantos, producidos por un órgano estridulador ubicado en las alas anteriores, se irán apagando, al menos hasta que las temperaturas anuncien un nuevo verano.