La rana y el calor

Con estos calores sofocantes, cercanos a los 40ºC, cuesta dormir y hasta proponerse hacer cualquier cosa. En momentos como estos, dan ganas de transformarse en apacible anfibio, y como esta despreocupada y tranquila rana común (Pelophylax perezi) no salir en todo el día del frescor de la charca.

La puesta del corredor…

En un charco minúsculo, casi insignificante y bastante turbio, tendrá lugar, siempre que haya suerte, todo un acontecimiento: el metamorfoseo de las puestas del sapo corredor (Bufo calamita). Este anfibio suele elegir aguas temporales para depositar a su descendencia, que irá incluida en dos hileras paralelas de pequeños huevos de color oscuro.

A menudo, los lugares elegidos no son más que pequeños charcos de lluvia formados por las aguas primaverales y eso entraña sus riesgos, puesto que si el agua se seca antes de las 6 o 12 semanas necesarias para que los pequeños renacuajos de corredor metamorfoseen, dejando atrás las branquias para comenzar a respirar por sus nuevo y flamantes pulmones, morirán.

Pero hacer las cosas de este modo, aunque arriesgado, también presentan sus importantes ventajas, como una menor presión por parte de posibles depredadores. Además, los pequeños renacuajos de esta especie son capaces de soportar elevadas temperaturas en el agua y por tanto una menor disponibilidad de oxígeno, ello les ayuda a sobrevivir en este tipo de aguas.

El ciclo metamórfico del corredor es bastante rápido, así que un poco de suerte y unas cuantas lluvias primaverales, es posible que la puesta salga adelante. En los años secos, habitualmente la descendencia no llega a buen puerto lo que desgraciadamente hace que disminuya el número de corredores que se pasean en las cálidas y cortas noches de verano.

Renacuajos power

A mediados de noviembre ya se podían observar las primeras puestas de rana bermeja (Rana temporaria) en áreas bajas de los montes asturianos. Hace al menos un mes estas puestas se han empezado a transformar en pequeños renacuajos de color oscuro. Algunos de ellos parece que aún estén a medio hacer, otros muchos libres al fin del huevo en el que han completado su desarrollo larvario, pululan por las pequeñas charcas o regueros en los que se encuentran para comenzar a buscarse la vida y alimentarse por si mismos.

En algunos puntos la concentración de renacuajos es tal, que impresiona. Sin embargo, aunque parezcan muchos, la mayoría de ellos no llegarán a ser adultos. A estos pequeños renacuajos aún les falta metarmorfosearse y convertir su respiración branquial en pulmonar, pero antes tendrán que sobrevivir a la depredación, a la falta de alimento o a la escasez de agua que puede dejar seca su charca en cualquier momento, entre otras cosas…

En su gran número está la clave para que alguno sobreviva, pues no lo olvidemos: ¡La unión hace la fuerza!

Pronto empiezan

Aunque las puestas de anfibios parecen pegar más en primavera, que nadie se llame a engaño, algunos pronto empiezan. Es el caso de la rana bermeja (Rana temporaria) común y de amplia distribución europea, que en las áreas bajas ya ha comenzado a depositar sus puestas.

Los anfibios en general, no cuidan de ellas, sino que las abandonan a su suerte, confiando que del gran número que han depositado algún renacuajo salga adelante y alcance la edad adulta. Parra ello eligen sus zonas, aunque en los casos de estas puestas tempranas que he observado, con poco criterio, pues estaban en pequeñas charcas que se han generado al borde de caminos, tras las copiosas lluvias, en rodadas de tractores, por lo que si no son aplastadas bajo unas gigantescas ruedas es muy probable que terminen por secarse en cuanto haya una semana que no llueva.

No tengo ni idea, pero viéndolas me pregunté si las ranas con más experiencia en la reproducción, o de mayor edad, serán capaces de elegir mejores lugares donde depositar sus puestas frente a las más inexpertas. O si por el contrario cada una las deja donde puede o le viene en gana sin mucho criterio y sin que medie ni edad ni experiencia alguna. Aunque supongo que al menos yo no daré con la respuesta…

Ojo con el pintojo

El sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) es uno de los anuros que pese a encontrarse en mi zona de distribución tengo menos visto, de hecho este metamorfo es el primer ejemplar de esta especie que observo y estas, las únicas fotos que conservo de él.

Su distribución parece asociarse más al oeste peninsular y en Galicia las guías citan que puede alcanzar grandes concentraciones.

Es un sapito de tamaño pequeño a medio, similar a una rana pero más puntiagudo y con un diseño cromático bastante inconfundible.

El ejemplar de la imagen con su grandioso tamaño que casi llega a ensombrecer al codiciado euro me recuerda a una afamada canción infantil:

Pachín, pachín, pachín cuidado por donde andáis
pachín, pachín, pachín a Pulgarcito no piséis.

Y después de esta chorrada os encomiendo a tener ojo con el pintojo, no sea que lo aplastéis