Combatir la crisis a costa del medio ambiente

Quizás algunos ingenuos esperábamos que la actual crisis sirviera para remover conciencias, sirviera para entender que las soluciones fáciles y “cortoplacistas” a largo plazo generan enormes desequilibrios y múltiples problemas. No hay más que vernos y ver donde estamos tras los años de las bonanzas del ladrillo.

Pero una vez más, políticos y administraciones apuestan por un mismo modelo, un modelo grotesco, anticuado e inviable:

  • Fracking en Doñana y en  toda la cornisa cantábrica, para extraer un gas con poca o ninguna viabilidad técnica y cuyos impactos negativos son inasumibles tanto para el medio ambiente, como para la salud.
  • Modificación de la Ley de Costas para construir hasta pie de playa y terminar de alicatar los pocos metros que aún conservamos de nuestro litoral.
  • Ni la moralidad de la que tanto hacen alarde nuestros dirigentes negando el aborto a las mujeres se sostiene, cuando prefieren promover proyectos como Eurovegas y abrir las puertas a de par en par a la mafia del juego en Madrid.
  • Y ahora, devastar Galicia para obtener unos cuantos lingotes de oro.

Resulta trágico que el único modelo que se les ocurre a nuestros políticos para salir de una crisis sea seguir especulando y dilapidar una vez más y sin mesura nuestro patrimonio natural, devastando nuestros recursos más preciados y condenándonos a vivir peor de lo que podemos imaginar.

Como reza la campaña de SalvemosGalicia, “con el agua y la vida no se negocia”.

¡Feliz Día de la Tierra!

Hoy, 22 de abril, todos los enamorados de la naturaleza estamos de celebración, pues desde 1970, todos los años, este mismo día, se celebra el Día de la Tierra.

Es un día para recordar al planeta que todo nos lo da, nuestro hogar y el de millones de especies y que sin embargo, no cuidamos como deberíamos.

Muchos son los frentes abiertos que amenazan la biodiversidad, que contaminan aguas y atmósfera, que arrasan valiosos ecosistemas… que hacen que nuestro mundo asista impotente a una sexta gran extinción, mientras la mayoría de los Gobiernos miran hacia otro lado.

Por ello del Día de la Tierra nos debe recordar que aún debemos cambiar muchas cosas, para proteger mejor nuestro mundo, el planeta que heredarán nuestros sucesores y que nosotros hemos heredado a su vez de los nuestros.

La desgracia de “ser feo”

Puede que el título de este post no sea muy ortodoxo, pero creo que aparte de llamativo, resume bien algo a lo que le llevo dando vueltas mucho tiempo.

¿Por qué no se protegen como debiera, nuestros valiosos ecosistemas esteparios?

Simplemente hay que echarle un vistazo al listado de Parques Nacionales para ver que, entre los ecosistemas que se dicen representativos de nuestra nación y que merecen ser conservados por sus valores naturales, no hay ni una sola estepa.

Entre ellos, podemos encontrar islotes marítimos cuya cobertura vegetal alóctona representa el 80% del total, ecosistemas acuáticos que son ejemplo de la sobreexplotación hídrica, o espacios de montaña donde algunas especies autóctonas no parecen tener cabida.

Pero ni una sola estepa…

Algo sin duda difícil de entender, pues estos ecosistemas naturales, son tan representativos como valiosos dentro de nuestro rico patrimonio natural.

Parecía que atrás habían quedado los tiempos de los magníficos Parques Nacionales, los excelsos ecosistemas de montaña, símbolo de lo salvaje y lo bello. Que con los mismos criterios de grandiosidad que en EEUU, de donde importamos el modelo, fueron los pioneros para comenzar a conservar en nuestro país. Su declaración vino de la mano de nobles cazadores, gracias a los cuales tuvimos nuestra primera Ley de Parques Nacionales y Montaña de Covadonga y Ordesa, fueron creados.

Poco a poco, el modelo fue cambiando y un buen día Doñana, un humedal, los mismos que en el pasado se querían desecar por ser sinónimo de mosquitos, enfermedades y poca utilidad, pasó a encabezar el listado de los ecosistemas funcionales. Reconocido más por su valor ecológico que por su valor paisajístico.

Sin embargo, el reconocimiento a la estepa, no parece llegar nunca.

Monegros, Belchite, la Bárdenas Reales, el Desierto deTabernas, tienen tanto valor ecológico y son tan representativos, como todos estos espacios de los que hemos hablado. (Aunque que por otra parte, parece que eso de ser Parque Nacional tampoco es que haya contribuido en demasía a que se conserven, o lo que es peor aún, a que se protejan. Solo hay que ver los ejemplos citados anteriormente a lo que cabe añadir los planes que pretenden extraer del subsuelo de Doñana gas mediante el empleo de fractura hidráulica, es para echarse a llorar…)

En Monegros por ejemplo, es mejor incrementar el regadío, crear inmensas balsas, porque total, es feo, o al menos parece serlo para muchos.

Y es que quizás, todavía haya demasiada gente en demasiados ámbitos, con poca utilización de los sentidos.

La belleza de la estepa late en cada rincón. Son ecosistemas tan vivos que resultan abrumadores. Espacios abiertos para regocijo del viento y de la vida, de una hermosura evidente si somos capaces de ver y no nos conformamos sólo con mirar.

Cada mañana es una algarabía de trinos y de cantos. Algunos, como los de la alondra de Dupont (Chersophilus duponti) comienzan muy temprano, cuando aún ni ha salido el sol. Los de alondras (Alauda arvensis), cogujadas (Galerida cristata), terreras y calandrias (Melanocorypha calandra), vendrán un poco más tarde.

Los amaneceres y atardeceres son de una intensidad inusitada y en cualquier momento se puede escuchar el sonido de las gangas (Pterocles alchata), que con su potente vuelo van en la búsqueda de agua.

Con gran frecuencia, nos saludarán los alcaravanes (Burhinus oedicnemus)y mochuelos (Athene noctua). Hasta es posible que un día nos topemos con un sembrado lleno de chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).

La estepa es además un lugar donde redescubrir la fauna. De pronto un zorro (Vulpes vulpes), puede convertirse en un coyote.

O una tormenta, puede parecer el fin del mundo.

Urogallo cantábrico: destellos de otra época

Aquí os dejo un vídeo que hemos rescatado hace tan sólo unos días. Es un vídeo que grabó durante sus estudios el profesor de la Universidad de León, Vicente Ena, hace unos 30 años.

En está época el urogallo cantábrico aún vivía su época de esplendor, momentos dorados de una especie que actualmente se encuentra al borde de la extinción.

La gran mayoría de los cantaderos que aparecen en este vídeo inédito, en alguno de ellos llegaron a cantar 20 machos, se encontraban en Picos de Europa y actualmente están desocupados. Además, las cifras de población actual de urogallo en la montaña oriental leonesa y asturiana son ridículas.

Por ello, consideramos que este documental es una joya digna de ver, que nos muestra un espectáculo único a todos los amantes de esta formidable especie que por desgracia ya no podemos observar en su apogeo.

Freeganismo: otro estilo de vida

El freeganismo nació en los años 90 en EEUU y consiste en un nuevo estilo de vida anticonsumista. Los freegan intentan captar los flujos de la economía que son actualmente desperdiciados y desechados, como los alimentos que los supermercados tiran a diario, de este modo reciclan los alimentos que otros desechan.

Sin lugar a dudas nuestro actual sistema económico y nuestro modo de vida se han convertido en una gran sinsentido. Mientras millones de personas pasan hambre en el mundo, toneladas de alimentos comestibles son desechados y arrojados a diario directamente a la basura, pese al coste social, ambiental y ético que ello entraña.

Sin embargo, en la actual situación social que atraviesa nuestro país, es cada vez más común ver a todo tipo de personas rebuscando en la basura para poder llevarse algún alimento a la boca. En este caso el freeganismo pasa de ser una elección a una necesidad de la que muchos se avergüenzan.

Lo que está claro, es que algo huele a podrido en este sistema y no me refiero precisamente a los alimentos desechados en los cubos de basura.