Dehesa: esencia mediterránea

Pocos ambientes describen mejor la esencia mediterránea que las dehesas de encinas, producto ibérico por antonomasia que nos ha sido legado desde tiempos remotos. Nuestros ancestros fueron aclarando zonas de encinar, para dotar de espacio a su ganado. Poco a poco estos árboles que antaño crecieron en un bosque más denso fueron adquiriendo el porte redondeado y globoso que les caracteriza hoy en día.

La dehesa es un perfecto ejemplo de sistema mixto silvo-agropastoral que hoy en día sigue teniendo una fuerte repercusión económica en nuestro país.

Son muchas las comparaciones que pueden hacerse entre la sabana africana y la dehesa mediterránea, si bien esta última procede de la actividad del ser humano y supone un ejemplo perfecto de sostenibilidad ambiental. Donde biodiversidad, riqueza económica, paisaje y cultura conviven sin hacerse sombra.

La desgracia de “ser feo”

Puede que el título de este post no sea muy ortodoxo, pero creo que aparte de llamativo, resume bien algo a lo que le llevo dando vueltas mucho tiempo.

¿Por qué no se protegen como debiera, nuestros valiosos ecosistemas esteparios?

Simplemente hay que echarle un vistazo al listado de Parques Nacionales para ver que, entre los ecosistemas que se dicen representativos de nuestra nación y que merecen ser conservados por sus valores naturales, no hay ni una sola estepa.

Entre ellos, podemos encontrar islotes marítimos cuya cobertura vegetal alóctona representa el 80% del total, ecosistemas acuáticos que son ejemplo de la sobreexplotación hídrica, o espacios de montaña donde algunas especies autóctonas no parecen tener cabida.

Pero ni una sola estepa…

Algo sin duda difícil de entender, pues estos ecosistemas naturales, son tan representativos como valiosos dentro de nuestro rico patrimonio natural.

Parecía que atrás habían quedado los tiempos de los magníficos Parques Nacionales, los excelsos ecosistemas de montaña, símbolo de lo salvaje y lo bello. Que con los mismos criterios de grandiosidad que en EEUU, de donde importamos el modelo, fueron los pioneros para comenzar a conservar en nuestro país. Su declaración vino de la mano de nobles cazadores, gracias a los cuales tuvimos nuestra primera Ley de Parques Nacionales y Montaña de Covadonga y Ordesa, fueron creados.

Poco a poco, el modelo fue cambiando y un buen día Doñana, un humedal, los mismos que en el pasado se querían desecar por ser sinónimo de mosquitos, enfermedades y poca utilidad, pasó a encabezar el listado de los ecosistemas funcionales. Reconocido más por su valor ecológico que por su valor paisajístico.

Sin embargo, el reconocimiento a la estepa, no parece llegar nunca.

Monegros, Belchite, la Bárdenas Reales, el Desierto deTabernas, tienen tanto valor ecológico y son tan representativos, como todos estos espacios de los que hemos hablado. (Aunque que por otra parte, parece que eso de ser Parque Nacional tampoco es que haya contribuido en demasía a que se conserven, o lo que es peor aún, a que se protejan. Solo hay que ver los ejemplos citados anteriormente a lo que cabe añadir los planes que pretenden extraer del subsuelo de Doñana gas mediante el empleo de fractura hidráulica, es para echarse a llorar…)

En Monegros por ejemplo, es mejor incrementar el regadío, crear inmensas balsas, porque total, es feo, o al menos parece serlo para muchos.

Y es que quizás, todavía haya demasiada gente en demasiados ámbitos, con poca utilización de los sentidos.

La belleza de la estepa late en cada rincón. Son ecosistemas tan vivos que resultan abrumadores. Espacios abiertos para regocijo del viento y de la vida, de una hermosura evidente si somos capaces de ver y no nos conformamos sólo con mirar.

Cada mañana es una algarabía de trinos y de cantos. Algunos, como los de la alondra de Dupont (Chersophilus duponti) comienzan muy temprano, cuando aún ni ha salido el sol. Los de alondras (Alauda arvensis), cogujadas (Galerida cristata), terreras y calandrias (Melanocorypha calandra), vendrán un poco más tarde.

Los amaneceres y atardeceres son de una intensidad inusitada y en cualquier momento se puede escuchar el sonido de las gangas (Pterocles alchata), que con su potente vuelo van en la búsqueda de agua.

Con gran frecuencia, nos saludarán los alcaravanes (Burhinus oedicnemus)y mochuelos (Athene noctua). Hasta es posible que un día nos topemos con un sembrado lleno de chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).

La estepa es además un lugar donde redescubrir la fauna. De pronto un zorro (Vulpes vulpes), puede convertirse en un coyote.

O una tormenta, puede parecer el fin del mundo.

Doñana: ¿de qué le sirve ser Parque Nacional?

Hace tan sólo unos días se conoció la noticia de que el MAGRAMA, con el Ministro Arias Cañete a la cabeza, avalaba la utilización del subsuelo de Doñana para la producción y almacenamiento de gas natural.

Este proyecto está liderado por Petroleum Oil Gas-España, filial de Gas Natural Fenosa. Para llevarlo a cabo se construirán siete pozos petrolíferos y 24,5 km de gaseoductos. Para acceder a los yacimientos de gas a unos 1000 metros de profundidad, estos pozos deberán atravesar el acuífero de Doñana, un acuífero del que depende todo el ecosistema marismeño.

No olvidemos que entre las muchas figuras de protección de las marismas de Doñana, una de las más importantes de nuestro país, se encuentra Parque Nacional, Parque Natural, Patrimonio de la Humanidad, Zona de Especial Conservación (ZEC), Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Zona de Especial Protección de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) y RAMSAR.

Sin embargo toda esta larga ristra de figuras de protección nacionales, europeas e internacionales, no parecen tener ningún tipo de valor a la hora de salvar a Doñana de un proyecto que huele a podrido y suena excesivamente parecido al famoso fracking del que ya hemos hablado en alguna ocasión, una forma especialmente dañina de obtener gas natural del subsuelo.

Entre los interesados de este proyecto, también encontramos a conocidos políticos como Felipe González, accionista y consejero de Gas Natural Fenosa. Sorprendentemente hasta hace bien poco Felipe González fue presidente del Consejo de Participación de Doñana. Dimitió el pasado mes de diciembre, alegando “falta de tiempo” para asistir a los plenos, sin duda una dimisión muy oportuna.

A todas luces este tipo de proyectos es totalmente incompatible con las figuras de protección de Doñana, un espacio de vital importancia ecológica y que reúne cada año a unas 200.000 aves acuáticas de toda Europa, que invernan en sus extensas marismas.

Sin embargo una vez más, la codicia y estupidez de unos pocos, ponen el peligro el patrimonio natural de todo un país, un patrimonio natural que básicamente es ya lo poco que nos queda para ser ricos.

Parece entonces, totalmente lícito preguntarse ¿de qué sirve declarar espacios protegidos, si está más que claro que estas figuras de protección no son suficientes para conservar los espacios que dicen proteger?

Veremos que dice Europa en todo esto, aunque hoy en día ya nada nos sorprende a los ciudadanos que atónitos vemos como un país es desmembrado para que la calaña política que lo gobierna recoja sus sombríos e ilícitos beneficios.

El juicio del des-Prestige

Ayer dio comienzo el juicio que pretende depurar responsabilidades sobre la catástrofe del buque Prestige, que hace casi 10 años originó una gran marea negra que emponzoñó las costas gallegas, asturianas, cántabras, vascas y francesas, siendo considerado como una de las mayores catástrofes ecológicas de nuestro país.

Tras un cúmulo de circunstancias y posibles negligencias, al Prestige, un petrolero monocasco cargado de petróleo de Liberia pero con bandera de Bahamas, construido en Japón, con carga suiza y tripulación griega, se le detectó una vía de agua consecuencia del temporal que afectó a la costa Gallega los días anteriores. En ese momento, 13 de noviembre de 2002, el buque se encontraba a 52 km de Finisterre y cargado con 77000 tn de fuel-oil. Ante la previsión de hundimiento, el buque fue alejado de la costa, una de las decisiones más reprobables en la gestión de esta crisis. El día 19 de noviembre a las 8 de la mañana y a 250 km de la costa española, el buque Prestige se partió en dos liberando su ponzoñosa carga al océano y dando comienzo a una marea negra sin precedentes en nuestro país.

Desde el principio, el problema de enormes consecuencias fue tratado con futilidad por parte de los políticos del gobierno de José María Aznar que se encontraba en el poder en aquel momento. Ninguno podremos olvidar los “ loshh pequeñoshh hilitoshh de chapapote” de Rajoy, que nos anunciaba que no se había producido ningún nuevo vertido y profetizaba que el fuel-oil quedaría solidificado sin producir mayor problema, mientras perjuraba que el asunto estaba correctamente coordinado…

Sin embargo, el pánico en Galicia ya había comenzado, en poco tiempo la costa quedó cubierta por una ponzoñosa marea negra de fuel-oil altamente tóxico. La peor parte se la llevó la Costa da Morte. La costa afectada no sólo tenía una gran importancia ecológica, sino también una importantísima industria pesquera que vio amenazada todos sus recursos.

Mientras el gobierno seguía vendiéndonos paños calientes y aseguraba que no había ninguna marea negra, los primeros voluntarios llegamos a Galicia, sin coordinación y sin tener ni idea de dónde nos metíamos. Aún recuerdo llegar de noche a Muxía, no se veía nada pero había un intenso olor a petróleo. En seguida alguien nos indicó que podríamos dormir junto con otros voluntarios en el polideportivo del municipio. Fue a la mañana siguiente cuando vimos la dantesca escena. Aún no éramos muchos, pero cuando la dimensión de la catástrofe se hizo evidente, miles de personas llegadas de todos los rincones de España e incluso del extranjero se acercaron a la costa gallega para trabajar altruistamente en la limpieza de las playas. Una labor más que infructuosa, pues a cada nueva marea la llegada de crudo hacía nuestros esfuerzos fútiles, cubriendo de nuevo las playas de ponzoña negra. A los pocos días también llegó el ejército, que empezó a coordinar las labores antes coordinadas por voluntarios y cofradías.

Muchas persona se involucraron en el problema dando un gran ejemplo altruismo y responsabilidad, algo que no hicieron ninguno de nuestros dirigentes políticos. Actualmente tan sólo cuatro personas están imputadas por la catástrofe del Prestige, el capitán y el jefe de máquinas, ambos de nacionalidad griega, el primer oficial de origen filipino y actualmente en paradero desconocido y el exdirector General de la Marina Mercante.

Sin embargo, otros, como Francisco Álvarez Cascos que era Ministro de Fomento en aquel momento y fue el principal responsable de que el buque Prestige tuviera un rumbo errático durante 6 días tan sólo comparecerá como testigo. Rajoy, principal responsable de coordinar la crisis ni siquiera está citado, lo mismo que Arias Cañete, Jaume Matas o Arsenio Fernández de Mesa. De hecho, por lo que parece, los responsables políticos de la catástrofe del Prestige, no sólo no han perdido “valía”, sino que actualmente ocupan más y mejores cargos.

Ecologistas en Acción, ya ha abierto una campaña para denunciar a los responsables políticos de esta grave catástrofe ambiental, en la que puedes participar si lo deseas.