El bareto

Amanece y entre la espesura del bosque mediterráneo alguien se mueve con sigilo… Es un ciervo joven (Cervus elaphus) cuya cornamenta aún no es más que dos varas sin puntas.

Quizás tenga suerte y sobreviva todavía algunos años más, para adquirir el porte regio y magnánimo que caracteriza a los ciervos adultos. Con un peso alrededor de 200 kg y una buena cornamenta, podrá optar a que un buen puñado de hembras le rindan sus favores. Para ello, aún debe crecer lo suficiente y enfrentarse a fieros adversarios, los machos más grandes y fuertes, agresivos competidores cuando llegué la época de aparearse y luchar por los harenes.

Pero aún es pronto y el joven ciervo anda todavía más preocupado de alimentarse y sobrevivir a los múltiples peligros que le acechan.

Quizás llegue el día en que sus genes tengan el privilegio de se legados a una nueva generación, o quizás su legado muera sin pena ni gloria, o su cabeza, acabe decorando la pared de algún salón.

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Un pensamiento en “El bareto

  1. Quizás tenga suerte y sobreviva todavía algunos años más, para adquirir el porte regio y magnánimo que caracteriza a los ciervos adultos. Con un peso alrededor de 200 kg y una buena cornamenta, podrá optar a que un buen puñado de hembras le rindan sus favores. Para ello, aún debe crecer lo suficiente y enfrentarse a fieros adversarios, los machos más grandes y fuertes, agresivos competidores cuando llegué la época de aparearse y luchar por los harenes.